lunes, 19 de diciembre de 2011

¿Es posible sacar buenas notas y tener vida más allá del instituto?








En los últimos cursos de la educación secundaria y el bachillerato comienza a hacerse más difícil compaginar un buen rendimiento académico con el tiempo de ocio y los hobbies de cada uno. Es en este momento cuando las estrategias de aprendizaje cobran una nueva importancia; las habilidades cognitivas, metacognitivas y la gestión de recursos determinarán en gran parte el éxito académico de los estudiantes por eso es valioso que las conozcáis.

Las estrategias cognitivas nos permiten comprender y recordar la información nueva. Para llegar a comprender es fundamental seleccionar, organizar y elaborar la información. En primer lugar debemos separar la información relevante de la secundaria mediante el subrayado, el resumen o la extracción de la idea principal. Después, es recomendable organizar la información de forma coherente y significativa en un esquema, mapa conceptual o cuadro sinóptico. Finalmente, podemos ayudarnos de técnicas como las autopreguntas, la analogía entre un concepto nuevo y otro que ya conocíamos o reglas nemotécnicas para asentar lo aprendido. Por último, no se nos puede olvidar el repaso para conseguir retener la información a lo largo del tiempo.

Por otro lado, con las estrategias metacognitivas conseguimos ejercer un control cada vez más consciente sobre nuestro aprendizaje. Éstas consisten simplemente en la planificar lo que vas a hacer (por ejemplo, primero leeré el tema, luego subrayaré, haré un esquema y repasaré varios días hasta el día del examen), controlarse a uno mismo según va estudiando (por ejemplo, darse cuenta de si estoy subrayando mucho o poco, si es mejor que haga el esquema en una sola hoja o en varias, etc.) y autoevaluarse (pensar en si me ha ido bien o mal con las técnicas de estudio y si debo cambiar algo en el futuro).

Por último, la gestión de recursos va a suponer un gran impacto en el aprendizaje, entendido como el control de variables relativas al entorno. La organización del tiempo de estudio es una de estas variables. Lo recomendable es que se haga a tres niveles: por día, por semana y por trimestre. Otras variables son la temperatura (con mucho calor nos dormiremos y con mucho frío nos costará concentrarnos), es importante renovar el aire de la habitación, también contar con luz suficiente y si contamos con un flexo, que la bombilla sea azul para que no nos deslumbre, evitar el ruido, evitar elementos distractores como el ordenador o el móvil, etc.

Además de mejorar vuestro rendimiento académico con el trabajo de las anteriores destrezas, conseguiréis un mayor dominio sobre vuestro aprendizaje, siendo capaces así de fijar vuestras propias metas y poder llegar hasta donde os lo proponáis. Vosotros seréis quienes controléis los tiempos de estudio y los tiempos de ocio y decidáis hasta dónde queréis llegar.




Tiempo libre y ocio saludable


¿Te has parado a pensar cómo distribuyes el tiempo a lo largo del día? Normalmente dedicas seis o siete horas a ir a clase, según lo que tardes en llegar al instituto, luego tienes que repasar, hacer ejercicios y estudiar en casa, por lo menos, una o dos horas. Además, deberías dormir, como mínimo, ocho horas.
¿Y el resto del tiempo? ¿Qué haces durante el resto del día, en que no estás estudiando ni durmiendo?

2 comentarios:

  1. Muy útil. Con una buena organización todo es posible. Hay que dejar tiempo para desestresar, los deportes son una buena opción.

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  2. Mirad, como os cuento que yo en mi vida me había organizado tanto, y toy más desesperada y agobiada que nunca!! Creo que hay una variable del entorno que hay que controlar y no se menciona que es la valoración de que algunos profesores sufran accidentes fortuito...

    o:-)

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